Yo el crédulo
A veces la vida nos sorprende tarde, como un despertador descalibrado que suena fuera de hora. esta es la única forma que encuentro para explicarte como me siento, madrugando a la siesta de mis años. pero quizás lo mas vergonzoso de lo que intento figurar, es esta especie de insomnio irresponsable que nos mantiene petrificados ante la estupidez ajena. el reloj antes de vulgar arena, hoy al tope de diminutas pepas de oro, rajado su cristal pierde. ¡que insolencia!, dormí embelezado por tu apariencia, dormí creyendo todo lo increíble. darse cuenta que las utopías, son utopías irrealizables a la vera de la realidad...es tan despabilante, tan defraudante. que tristeza descubrir tu oculta desnudez, que lamentable saberte dormido en tu ególatra colchón de plumas. pero por sobre todo, que inocente comodidad creer que nadie se daría cuenta.
En fin...descubro también mi responsabilidad, si dejara de temer, de excusarme y de echar culpas en vez de hacer mi camino. no lamentaría hoy el haber creído y vivido tus cuento chinos.
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